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19 de enero de 2018

"TÚ NO ERES COMO OTRAS MADRES" (Angelika Schrobsdorff)


Que levante la mano quien no haya estado deambulando por los estantes de una librería, haya cogido algún (o algunos) que otro título que le haya llamado la atención, y en un segundo haya aparecido esa sensación dubitativa de "¿me lo llevo o no me lo llevo?

Esto mismo me pasó con "Tú no eres como otras madres" de la escritora Angelika Schrobsdorff, unas 600 páginas con el sello editorial conjunto de Periférica y Errata Naturae, de casi 25€. Una edición estéticamente muy muy bella, con un precio a tener en cuenta. (¡Qué cara está la cultura!)

En estas fechas en las que hacemos balance de las lecturas del año anterior, no solo recordamos las que nos satisfacen y nos llenan, sino también las que nos han desilusionado. "Tú no eres como otras madres" no es la que menos me ha gustado, porque las hay mucho peores, sin duda, pero sí es la que más me ha defraudado. Una verdadera lástima...


Y entre duda y duda, solté el libro y decidí sacarlo con el préstamo de la biblioteca de mi localidad, y no sabéis lo que me alegro de no habérmelo comprado. 

Que cuanto más leemos más exigimos es un hecho, y partiendo de esta premisa os voy a explicar el motivo por el que dejé de leer antes de alcanzar la mitad del libro.




Comenzamos con Else, la protagonista principal de esta historia, hija de un matrimonio judío, Daniel y Minna. Estamos en el Berlín del siglo XIX.  Su vida la iremos conociendo de manera póstuma, mediante la narración que recoge su hija, Angelika, y que nos va descubriendo poco a poco.
" Querido mío, ¿sabes lo que te quiero decir?: haz el favor de callarte, de no decir tantas tonterías, pues estás equivocado. Las cartas son una cosa terrible, las palabras escritas son aún más peligrosas que las habladas. No pueden desmentirse, quedan ahí, negras sobre blanco y no se borran".
Como judía Minna espera que Else contraiga matrimonio con un hombre pudiente - “un buen partido”-, y por supuesto, que sea judío. Else, por su parte, se enamora de Fritz, un artista seis años mayor que ella, al mismo tiempo que ama su arte. Mientras tanto su familia la promete con Alfred, como decía, judío. Pero el amor casi siempre gana y decide casarse con Fritz , rompiendo lazos con su familia. Fritz y Else se convierten en padres de Peter pero el corazón de Minna y Daniel sigue sin ablandarse, es más, la destierrran, y no retomarán el contacto hasta años después, a raíz del fallecimiento de su hermano Frieder, debido a la gripe española.
En ese momento las circunstancias cambian, al haber perdido un hijo no quieren perderla a ella también, por lo que les proporcionan un hogar a los tres, y a partir de aquí, es Fritz el que comienza a ausentarse. Else encuentra a Grete, mujer que se convertir en una gran amiga y a quien volcará todos sus secretos. En esa misma época Fritz presenta a su mujer a Enie, una peculiar compañera de la biblioteca.
La vida cambiará para Else, quien amará a otros hombres, como Hans y Erich, y bajo su criterio, se proponga tener un hijo de cada hombre que ame. Con Hans tiene a Bettina y con Erich, a Angelika.
" Por mi propia experiencia de la II Guerra Mundial sé que ningún conflicto bélico puede ser tan perturbador ni paz alguna tan beatificante como el primer amor".

Angelika y Bettina viven juntas, así lo cuenta Angelika, excepto una temporada en la que su madre se va de viaje y ellas quedan al cuidado de sus abuelos.
A partir de aquí….
Tuve que abandonar el libro. Me costaba mucho continuar leyendo esta historia que comenzaba con muy buen gancho, porque Else me resultaba una mujer que se regía por sus propias leyes, y esto la hacía grandiosa, además de una prosa preciosa, y un ritmo pausado.... Sin embargo, me he quedado sin descubrir el desenlace de su vida, porque ese ritmo lento comenzó a ir perdiendo fuelle, pasando de pausado a soporífero, y me estaba resultando completamente aburrido. No me arrepiento porque me he concienciado de que no hubiera sacado nada en claro.
Muy rara vez abandono un libro del que he leído más de la mitad.

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Y vosotros, ¿habéis abandonado alguno? ¿Cuál?