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20 de enero de 2016

"LO QUE YO LLAMO OLVIDO" (Laurent Mauvignier)



Una de las partes de la bloggosfera que más me apasionan es la variedad de gustos en literatura que flotan por este mundillo. Gracias a ir conociendo a personas muy distintas a mí, voy ampliando poco a poco mi estantería con estilos, títulos, nombres, autores e incluso editoriales que, de no haber recalado por estos lares, seguramente no formarían parte de mi “arca literaria”.

Hoy os traigo uno muy especial, “Lo que yo llamo olvido”, porque es de esos que si no me lo hubieran regalado, seguramente hubiera tenido en mis manos, hubiera ojeado (e incluso puede que hojeado), pero hubiera devuelto a su sitio y no me hubiera llevado, probablemente porque difiere más de mis lecturas habituales. Y por esta misma cuestión me ha encantado, porque lo diferente es especial.
Así que gracias a mi compi-blogger-amigo Sergio Sancor, de A golpe de letra, he disfrutado de una lectura “no al uso”.

Anagrama (2013)
64 páginas
8,90 € papel


Un hombre entra en un supermercado en el interior de un gran centro comercial de una ciudad francesa, roba una lata de cerveza y es detenido por cuatro empleados de seguridad que lo arrastran hasta el almacén y lo matan de una paliza. Este sucinto hecho de la página de sucesos es narrado por Mauvignier en una única frase, un flujo de palabras ininterrumpido, con una tensión que llega casi hasta el espasmo, para relatar esa media hora en que acaba de forma insensata una vida, para hacer el relato minucioso de una muerte absurda, para no olvidar, para hacer que nos indignemos. Dirige así su prístina mirada hacia un universo de «humildes» al que una escritura rigurosa acoge sin un ápice de retórica, sin sombra alguna de artimaña. Resulta raro, hoy, frente al triunfo de fórmulas narrativas en las que la realidad se convierte en un reality, un estilo tan impecablemente moral, una prosa tan púdica y auténtica. 


Laurent Mauvignier, nacido en Tours (1967), se licenció en Bellas Artes. Estuvo becado en Roma. Vive hoy habitualmente en Toulouse.

En 1999 se dio a conocer con Loin d'eux. Es autor de ocho novelas, en general aclamadas por la crítica, ya desde su segunda novela, Aprender a terminar, de 2000, un monólogo que de hecho recibió cuatro premios literarios.

Su consagración internacional se produjo con Des hommes. Se dice que su otra obra traducida al castellano, Hombres, de 2009, es acaso una de las mejores novelas francesas más recientes. Fue galardonada con el Premio Millepages, el Premio de los Libreros y el de las Librerías Initiales. Está en marcha la adaptación cinematográfica de Des hommes, que dirigirá Patrice Chéreau. Mauvignier fue reconocido como Caballero de la Ordre des Arts et des Lettres, en enero de 2010.


Creo que la mejor forma de definir este libro de tan solo 64 páginas sería "relato". Un relato contado en primera persona por el hombre que es asesinado. No vamos a conocer su nombre, no tendremos casi prácticamente datos de su vida. Tan solo le acompañaremos en ese viaje,  robar una cerveza en un supermercado, y terminar falleciendo de una paliza, por esa nimiedad, una cerveza. ¿Y qué supondrá para los cuatro guardas de seguridad responsables de su muerte?

Es la primera vez que leo a Mauvignier, y confieso que su prosa me ha dejado sorprendida. Hablamos de un relato asfixiante, agónico, envolvente, y al mismo tiempo duro, por la imposibilidad de ayudar a este hombre, por no dar crédito a la situación y aún así estar presentes en sus últimos pensamientos, en su último aliento.
¿Cómo alguien puede matar a una persona por robar una cerveza? ¡Una cerveza!

No quiero desvelaros más porque la historia es muy cortita, pero os garantizo que no os dejará indiferentes, ni tampoco la forma en la que está narrada. Es menos de una hora de lectura, pero una vez se empieza la primera página, quieres llegar a la última.

Solo 64 páginas, pero una constante reflexión.