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14 de mayo de 2022

" NUNCA PASA NADA " (José Ovejero)

El primer título que leí de José Ovejero fue “Humo”, del que os hablaré otro día. Fue una obra de cinco estrellas y creo que se merece una reseña sin prisas. Hoy traigo “Nunca pasa nada” que aunque fue editada incialmente por Alfaguara, ha sido reeditada recientemente por Galaxia Gutenberg. Vamos al lío.




Carmela y Nico son un matrimonio sencillo; él es profesor de la latín en un instituto. Es un hombre tradicional, de carácter silente, conformista. Ella es todo lo contrario, es garra, fuego, una mujer vital, juvenil. Suele hacer escapadas con cierta asiduidad, y tiene aventuras con otros hombres. Nico lo acepta, no le importa, pero él no las tiene. Han contratado a Olivia, una ecuatoriana que se encarga de limpiar la casa y de cuidar a su hija, y él, a sabiendas de la situación personal y familiar de ésta, se vuelca en ayudarla, se sienta en la obligación moral de protegerla. Un día parece que todo es convencional y al siguiente la ruptura de la rutina hace que todo se ponga en alerta; aparece el perro muerto en extrañas circunstancias; Claudio, un alumno superdotado de Nico ha desaparecido;  un profesor de yoga salta a escena sin dejar indiferente a nadie; y el deseo estalla.


"Había que estar enfermo, verdaderamente enfermo para hacer algo así. Recubiertos de una desigual capa de hielo, como si las hubiesen empapado en agua antes de dejarlos expuestos al frío, en fila sobre el alféizar, estaban las manos y los pies de Laika, pardos, blanquecinos y rojos a la vez. Cuatro pequeños amasijos que recordaban a algo vivo. Los señaló con un dedo que no puedo mantener en el aire más que unos segundos, y en el reflejo de la ventana se vio a sí misma, con la boca absurdamente abierto, y a Nico detrás, negando la evidencia con ligeras sacudidas de cabeza".


Esta obra no es destacable por su originalidad; como muchas veces matizamos los lectores "no es qué se cuenta sino cómo se cuenta", y en esto, Ovejero es un gran narrador. El relato viene de varias voces; Nico, Carmela, Claudio y Olivia ponen en bandeja sus secretos, miedos e inquietudes; hay un testimonio más, el de Julián, un personaje que casi no tiene peso durante el desarrollo pero sí en ese broche final que hace que todo case y que, aunque se prevé, empaste perfectamente en  conjunto. "Nunca pasa nada" no es  únicamente una novela costumbrista al uso sino que también unifica misterio e intriga con los relatos más íntimos de cada personaje. Entramos en materia de inmigración y la precaria circunstancia en que se haya Olivia y sus compañeras en la ficción y, por desgracia, muchísimas personas en la vida real. 


"Nico tenía claro que la pobreza no era una cuestión puramente material, sino sobre todo mental. Haber nacido en un lugar cerrado, no física sino espiritualmente, impedía darse cuenta de cuándo se abría una puerta. Olivía tenía la posibilidad de conocer otros mundos pero sólo quería volver al suyo; no sirve de nada abrir la jaula a un ave que sólo conoce la cautividad".


Ovejero nos introduce en unas páginas en que parece que nunca pasa nada hasta que pasa, donde todo el mundo oculta algo y nos va envolviendo con cada una de las historias. Personalmente, me parece una obra muy completa y aunque como decía, se intuye perfectamente los derroteros que coge la trama,  no es lineal y se forma tensión narrativa y eso me ha gustado. El autor me ha convencido nuevamente con su pluma. 




16 de octubre de 2019

"EL JARDÍN DE LA MEMORIA" (Lea Vélez)

octubre 16, 2019 42

Conocía este libro desde hacía tiempo pero no me animaba, hasta que me chincharon la Srta. Lidia y la Srta. Brandon con sus respectivas reseñas. Resulta muy difícil hablar sobre la muerte, el tema principal de esta novela de Lea Vélez. Con sello de Galaxia Gutenberg, hoy os cuento un poco más sobre "El jardín de la memoria".



"La muerte me acompaña a diario, dividiendo amigos de amigos a medias, asustando a unos, apenando a otros. Mientas, poco a poco, me voy dando cuenta de que la muerte es simple, bella, útil y sobre todo.... permanente."

Vélez nos trae una novela claramente autobiográfica, en la que nos narra abiertamente la muerte de su marido George, a consecuencia del cáncer. Lo hace sin pudor, desnudándose cómodamente y haciendo al lector partícipe de los últimos días de su chico. Y lo hace con ese amor y ese respeto que late día tras día fruto de haberse acompañado durante la vida, y ahora alrededor de la muerte. Cuenta sin tapujos cómo le afecta a ella, a sus hijos, en un testimonio pulcro y raso, que impacta.

"Todas se ponen en mi lugar y me dicen lo mismo: <yo no sé qué es lo que haría en su lugar>."


Lea se vuelca en George también para escribir esta novela "juntos", añadiendo los recuerdos familiares de éste, haciéndole remover la memoria y viajando hacia el pasado; entrando en cuando falleció su hermano Stephen, en el duro carácter de su padre, en un misterio en torno a su madre, entre otros. La autora madrileña recopila unas viejas cartas que también tienen cabida en el libro, rozando también en cierto modo una narración epistolar en algunos capítulos. Y de una manera paralela, nos presenta a Francesc Boix, el que fuese el fotógrafo de Mauthausen, un personaje clave en la Historia de nuestro país. 


En mi modesta opinión, y habiendo visto ya la película inspirada en su vida en Netflix, es la parte de la historia que menos me ha convencido. Me resultó confuso desde el principio, ya que tardan en enlazarse ambas historias, y yo ansiaba leer más sobre George y sobre el estado emocional de Lea. Me he sentido muy identificada con ella en su postura respecto a la muerte, si bien ella pierde a su marido y yo a mi hijo. Creo que es obvio por las citas literarias que he escogido y que vuelcan también mucho de mí, o de mi yo de ahora. Ya sabéis eso de que el libro nos elige a nosotros.

"Yo no soy valiente. La gente me dice que lo soy. Me lo dicen tantas veces que me hacen dudar. Pero no, no lo soy. Siempre me he considerado cobarde. Nunca me ha gustado arriesgar. Temo al peligro."

En resumen, me ha parecido un relato crudo y bello al mismo tiempo, sin fisuras, muy reflexivo y que expone sin artificios la vida, la muerte, el duelo, el amor. Aunque me ha sobrado la parte de Boix, me ha emocionado profundamente. Quizá en otro momento de mi vida no la hubiese apreciado con la misma intensidad.