"LO QUE FUIMOS" (Golnaz Hashemzadeh Bonde)
buscandomiequilibrio
octubre 03, 2019
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Me resulta muy sorprendente quien cataloga de “buena pinta” un libro sólo por su portada. Sí, reconozcámoslo, lo bonito siempre atrae y una ilustración atractiva hace que nos apetezca curiosear el libro. Esto fue lo que me pasó con “Lo que fuimos” mientras buscaba otro título en la librería; serendipia, lo llaman. Y así vino a #esthertxulandia la obra de la autora iraní – de nombre impronunciable – Golnaz Hashemzadeh Bonde. A pesar de que no soy muy fan de Duomo esta vez sí me ha gustado la obra, aunque no me ha entusiasmado plenamente. Os cuento mis impresiones.
A Nadih le acaban de diagnosticar una enfermedad incurable, le queda poco tiempo de vida. Es una mujer muy luchadora, con un pasado lastrado a su espalda al que ha tenido que sobrevivir, día a día, sufriendo su desgracia en cada poro de la piel; pero saber que la vida continuará sin ella le amarga y resulta perturbador. Tras haber huido de Irán y haberse instalado en un país que no era el suyo, buscando que su hija tuviese un futuro el día de mañana, intentando integrarse, es capaz de conseguir salir adelante; algo encomiable. ¿Cómo podría Nadih afrontar este tiempo prestado y luchar por su hija y por ella? Ahora que las cosas parece que mejoran y le dan una tregua, ¿cómo puede la vida atestarle este golpe al mismo tiempo? ¿No ha sufrido ya suficiente?
"Me sentía agitada. Atrapada. Sí, me he sentido muy a menudo prisionera en mi propio hogar, en mi propia mente. Y ahora estoy encarcelada en este cuerpo enfermo."
Ahora que están tan de moda las novelas de madres e hijas, esta es una más, y a pesar de todo, a mí me ha rozado el corazón. ¡Ojo!, digo rozado y no pinchado. Nahid desprende lucha, realmente está en la vida merecidamente, con su arrojo, su fortísimo espíritu y sus ganas de vivir, aunque en algunas escenas se sobrepasa con su hija. Esto resulta incómodo y hace posicionar al lector en la misma perspectiva que la hija, y en otras la autora da la vuelta a su relato y hace vivir la de la madre. Sé que suena contradictorio, pero no hay apenas giros ni sobresaltos; el argumento es bastante lineal.
He leído #loquefuimos en un momento de mi vida muy duro emocionalmente, y me ha gustado porque Nadih me ha insuflado una energía que creía enterrada, desaparecida. Ser madre es proteger pero no machacar, y esto me ha generado sentimientos ambiguos. Si tuviese que hacer una valoración global añadiría que también tiene cierto valor distópico, pero no es lo que más me importa de la obra. Esta es la segunda novela de la autora, una joven escritora que ya tiene cierto reconocimiento en la literatura sueca a pesar de su origen iraní, y a la que seguiré la pista.
"Siempre he creído, siempre he pensado, que soy más fuerte de lo que la gente imagina. Pero ahora es al revés. Los demás me ven como a una superviviente, pero se equivocan. Estoy muy asustada, me da mucho miedo la muerte. Estoy más asustada que nunca, más aterrorizada de lo que creía posible. Pensaba que la muerte sería algo rápido y violento. Una bala en la cabeza, un accidente en coche, una bofetada, un porrazo y adiós. Estaba preparada para algo así, pero no para esto. No para esperar. Y esperar. (...)
Esto no es lo que yo imaginaba. No es lo que esperaba de la vida. Esta prolongada espera de la muerte."
¿Me ha aportado algo su lectura? Mucho. ¿Me ha enseñado? Sí. ¿Me ha hecho reflexionar y sentir? Sí a ambas. Aún así me ha faltado intensidad, el motivo por el que no me ha llenado del todo, y a pesar de ello, la recomiendo, porque es bonita y triste simultáneamente, y ya sabéis que me pirra la novela intimista.