Que regrese
buscandomiequilibrio
noviembre 14, 2017
24
En la duermevela,
durante un lento parpadeo,
te escribo,
me escribo.
Esta es mi plegaria, tú eres mi Biblia.
Y esta es mi oración:
Que vuelvas, que regreses a mí, que acortemos la distancia que se ha instalado entre nosotros.
Lo imploro.
Lo imploro.
Que acompases tu respiración a la mía, que hundas tu nariz en mi pelo, mientras tu brazo se aproxime a mi cintura, con mano firme.
Que regrese la necesidad de rozar tu lóbulo con la punta de mi dedo, lento, suave, casi imperceptible, como ondea una cortina en una ventana abierta de un día de verano, delicada, susurrante, fresca, atenuante.
Escupo estas palabras cual borbotea la sangre en una herida recién abierta, fuerte y sin parada obligada.
Porque me apuñalan las palabras, porque mi garganta no puede digerirlas; al contrario, me aprisionan y no me dejan tomar aire, ni me permiten dormir,
porque te siento sin sentirte.
Que torne ese nosotros semioculto, esa calma verdadera, no aparente,
ese corazón latente;
las risas, los besos serenos,
ese amarnos bajo las sábanas, la lluvia o el sol,
ese amarnos en el suelo,
vaciándonos juntos de todo ese deseo contenido, acumulado, aplastante.
Mírame,
lee mis ojos,
tócame, siénteme, ámame.
tócame, siénteme, ámame.





