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14 de noviembre de 2017

Que regrese

noviembre 14, 2017 24

En la duermevela, 
durante un lento parpadeo,
te escribo,
me escribo.

(imagen vía Pixabay)

Esta es mi plegaria, tú eres mi Biblia.
Y esta es mi oración:
Que vuelvas, que regreses a mí, que acortemos la distancia que se ha instalado entre nosotros.
Lo imploro.

Que acompases tu respiración a la mía, que hundas tu nariz en mi pelo, mientras tu brazo se aproxime a mi cintura, con mano firme.

Que regrese la necesidad de rozar tu lóbulo con la punta de mi dedo, lento, suave, casi imperceptible, como ondea una cortina en una ventana abierta de un día de verano, delicada, susurrante, fresca, atenuante.

Escupo estas palabras cual borbotea la sangre en una herida recién abierta, fuerte y sin parada obligada.

Porque me apuñalan las palabras, porque mi garganta no puede digerirlas; al contrario, me aprisionan y no me dejan tomar aire, ni me permiten dormir,
porque te siento sin sentirte.

Que torne ese nosotros semioculto, esa calma verdadera, no aparente, 
ese corazón latente;
las risas, los besos serenos,
ese amarnos bajo las sábanas, la lluvia o el sol, 
ese amarnos en el suelo, 
vaciándonos juntos de todo ese deseo contenido, acumulado, aplastante.

Mírame,
lee mis ojos,
tócame, siénteme, ámame.


14 de septiembre de 2015

Relato a viva voz

septiembre 14, 2015 12


Quién más o quién menos ha escrito alguna carta de amor en su juventud, quizá incluso en su madurez. 


El temor a que las palabras se agolpen en la garganta y no broten es una realidad, sin embargo, es sorprendente cómo el hecho de coger un bolígrafo y un papel en blanco crea una magia en la que las palabras fluyen sin pensar, donde se mecen y bailan cual nota musical en un pentagrama, provocándonos sorpresa y satisfacción, de haber podido rellenar unas líneas y salir airosos.

No sé si sois asiduos a las bibliotecas, si alguna vez habéis tomado préstamo de libros en ellas. ¿Nunca os habéis topado con algún punto de libro, escrito, carta...? Yo tres veces, las recuerdo perfectamente, así como los nervios que sentí mientras leía cada uno de ellos.

En esta ocasión, ya que lo he guardado durante mucho tiempo, quiero compartir con vosotros este escrito que llegó a mis manos, de forma milagrosa, y que he titulado "Relato a viva voz". 
Insisto, no son mis palabras, son las suyas. Y dice así:

"¿Por qué me haces esto? ¿Por qué me tienes prendido a ti como si fuese un drogadicto?

Cada vez que estoy lejos de ti sufro sudores fríos, me desoriento, mi brújula no sabe encontrar el norte y ni si quiera soy capaz de pronunciar mi nombre.

Cuando te veo aparecer es como si me inyectasen una dosis de adrenalina, mis ojos se quieren salir de sus órbitas, una pierna quiere ir más rápido que la otra, y así con todas las partes de mi cuerpo.

Y en cuanto rozo tu piel es el momento en el que llego al cielo, me mezclo entre las nubes acariciándolas, y jugando con ellas voy bajando junto con el sol hasta el ocaso.

Ese es el momento en el que vuelvo a reaccionar y a ser persona. Hasta ahora no era más que un zombie, desubicado y  sin saber quién era.
Miro el reloj de nuevo y no ha pasado ni un solo segundo.

¿Qué tipo de droga eres para poder hacerme sentir ésto en décimas de segundo?

Pues la verdad es que no lo sé, y tampoco pienso investigarlo. Es más, pienso impedírselo a todo aquel que intente averiguarlo, porque no quiero dejar de sentirlo.

Es demasiado fuerte el amor que siento por ti como para renunciar a ello. Y ese amor lo has conseguido tu sola, con tu forma de ser, con tus defectos y virtudes, con tu forma de desarrollar el día a día a mi lado, y sobre todo, con tus exigencias.

Con esto no te pido que sea más exigente, sino que lo sigas siendo igual, y que sigas enseñándome a serlo a mí.

No solo a ser exigente, también a ser extremadamente detallista como lo eres tú. Por que en los detalles está lo realmente importante, y tú eres toda una experta.

Quier seguir aprendiendo de ti todos los días de mi vida. Y digo de mi vida porque espero que no me faltes nunca, si no volveré a ser ese zombie que sube al cielo y se mezcla entra las nubes, pero no conseguirá encontrar el sol para viajar de nuevo a la tierra, quedándose en el limbo hasta que el tiempo le lleve al reencuentro con su droga."




Via Pinterest



Acompaño esta emotiva confesión de palabras atropelladas, con una imagen del amanecer, esperando que el sol devuelva al zombie a la tierra, para poder vivir su amor cada día.