13 de febrero de 2024

VLADIMIR (Leticia Martin)

Hoy vengo con el I premio Lumen de Novela otorgado a Vlamidir de Leticia Martin. Comenzamos.




Guinea es una profesora de cuarenta y tantos años regresa a su Argentina natal, presa de un escándalo por —posiblemente— haber mantenido una relación con uno de sus alumnos. Al pisar tierra toma un taxi para llegar al hospedaje que dejó reservado para pasar la noche, pero su móvil no tiene batería y no consigue cargarlo debido a un apagón que asola al país. El taxista se apiada de ella y la acoge en su casa, donde vive con su hijo Vladimir y dos perros de raza peligrosa.


" No sé cuánto tiempo hace que no tengo relaciones sexuales, ni cuánto más podré aguantar con la mera autosatisfacción. No soy como otras mujeres. Mi cuerpo necesita del sexo a diario y con urgencia. Mi vida puede volverse muy horrible sin eso. En esta circunstancia de encierro y ahogo no sé cómo voy a superarlo. Nunca renuncié al goce y pedí la penetración siempre un segundo antes de acabar. Nada sana mi mente tanto como eyacular desde la pelvis y sus espasmos hasta la exhalación del placer por la boca".


A lo largo de los días conviven y toman consciencia sobre la dependencia que tenemos a muchísimos objetos que requieren de electricidad. No hay abastecimiento, el país ha quedado a oscuras y ahora prima el hambre, y el instinto de supervivencia genera saqueos en las viviendas y locales, y que la economía se quede paralizada y ningún habitante pueda retirar sus ahorros del banco. Afortunadamente, ellos van saliendo adelante gracias a las reservas que tienen pero, como en todo caos, la salud mental también tiene su peso y comienzan a darse crisis psicológicas entre los personajes.


" Parecemos civilizados porque hablamos y argumentamos, y nos movemos erguidos, sabemos lenguas, estudiamos ciencias, leyes, pero en verdad solo estamos intentando no matarnos, como estos animales de la ciudad y las bestias salvajes. Somos idénticos a esos perros de fuerzas desiguales a la hora de asegurarnos la subsistencia y la comida". 


Se ha tachado a Vladimir de un "Lolita al revés" y yo, discrepo, totalmente. Sí, la pulsión sexual tiene espacio en esta narrativa, pero no se desarrolla apenas la trama con el alumno. Me viene a la mente, por ejemplo, Las lecciones peligrosas de Alissa Nutting, donde los instintos primarios eran muy bien definidos. Para mí aquí el grueso del libro es el Gran Apagón, la supervivencia, y la narrativa delirante, muy ficticia y surrealista, y con una breve pincelada de erotismo; un híbrido entre lo distópico y lo intimista, y un perfil psicólogico de los protagonistas muy acertado.


" Tengo que actuar con normalidad y rapidez Necesito salir del aeropuerto lo antes posible. Mi presencia y mi apellido ya no significan nada en este país. Eso es algo bueno. El caos, como siempre, juega a mi favor. En Ramsdale, pese a las falsas promesas de las autoridades de la universidad, mi caso terminó siendo más que un rumor de pasillos y, mi cara, el blanco de ataques de padres y madres indignados. Aquí he vuelto a ser una del montón. Soy nadie. Una mujer más. Otra vez una mujer más".


A mí esta lectura me ha incomodado, me ha desconcertado y me ha mantenido en alerta totalmente de principio a fin y eso, como siempre digo, es magia. No solo es que se lea muy rápido o que el lector se mantenga alerta ante estas páginas, sino que además Martin crea una atmósfera de giros narrativos que generan algo sólido y brillante, que perturba y obliga a la reflexión. He leído disparidad de opiniones respecto a Vladimir, para todos los gustos;  yo sí lo recomiendo.


" El problema no es tanto la ausencia de luz como el resto de las cosas que nos faltan por causa del Gran Apagón: la comida, la conexión, el dinero. ¿Puede existir el ser humano sobra la faz de la tierra si no circula el dinero? "






  







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