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27 de junio de 2022

" MARILYN AL DESNUDO " (Isabelle Wéry)

La palabra desnudez, como muchas otras, captan nuestra atención de manera repentina. Nada conocía sobre "Marilyn al desnudo" ni sobre Isabelle Wéry, pero sin leer la sinopsis me compré este libro. Os cuento un poquito su línea argumental. 


reseña marilyn al desnudo isabelle wery atico de los libros


Esta es la historia de Marilyn Turkey, dividida en tres partes. En la primera tenemos a la adolescente, que arde de deseo. Ese fuego que recorre su interior la tiene presa de su propio cuerpo; ella quiere descubrir. Aquí el relato es candente, delirante, libre en su expresividad más íntima.


“ Ya hace seis-ocho años que existo y mi territorio sexual sigue siendo virgen. Sin mano, sin piel, sin aliento, sin beso. ¡Ah, sí! Hubo, muy poquito tiempo, hace mucho, una polla de hombre en mi boca “. 


Pasamos a una Marilyn joven, de unos 25 años, que mientras busca a Su Amor (ese máyusculo que todos conocemos y que no hace falta explicar), vive varias emociones y anhelos. Aquí el lector puede confundirse fácilmente porque se expone lo real y lo imaginario de una forma tan desordenada que uno no sabe en qué momento se encuentra cada vez o al menos a mí me ha sucedido así. 


" ¿Cómo se organiza la vida para que las almas que tienen que compartirla se encuentren? "


En la última parte, ya es una mujer de unos 40. Ha conseguido ser escritora y  se ha instalado en París, la ciudad de sus sueños. Se aprecia claramente una Marilyn mucho más madura, porque en realidad aunque todo lo acontecido es en torno a una única persona, podría decirse que estamos ante tres mujeres diferentes. Esa pincelada metaliteraria hace que el lector se acomode y es que ¿a quién no le gusta leer sobre libros, escritores, estanterías o editoriales? Imagino que a cualquier ser humano podría pasarnos esto si nos analizáramos de esta manera durante tres épocas importantes de nuestra existencia, siendo una de ellas la adolescencia, entre otros, donde queremos vivir al máximo, exprimir la vida.


" La escritura es algo físico. Moviliza todos tus músculos, como el cuerpo de un Nijinsky, equipado para todas las posibilidades. El actor en el escenario también abre todas las compuertas de sus canales emocionales y físicos y su alma puede entonces flotar de una emoción a otra, de un centro de gravedad a otro... 

La escritura es un trabajo de leñador, un bosque de de robles centenarios que talar... "


La narración es especial, últimamente la veo cada vez con más frecuencia, como decía, sin un orden específico ni una estructura concreta, sino donde se mezclan los pasajes, con las reflexiones o incluso los poemas de manera intercalada; podría decirse que hay un cierta armonía en esa desestructura. Afortunadamente, sí se mantiene el orden cronológico porque sino sería un rompecabezas para el lector, aunque como comentaba, hay alguna cosilla que provoca confusión.

En cuanto al halo que se respira entre estas páginas es en un primer momento erótico (véase la cita inicial) pero también pornográfico, y en este caso no me refiero a lo sexual, sino a la desnudez emocional de la protagonista, a mostrar sus sentimientos como si la abrieran en canal y su cuerpo exudara pensamientos y reflexiones que a veces cuesta decir en voz alta. La evolución de la mayor parte de las personas a lo largo de nuestras vidas pasa precisamente por esas fases que culminan en agua calma, y esto es muy significativo en esta obra.



Premio de la literatura en la Unión Europea, Marilyn al desnudo es un libro que no deja indiferente y eso merece mi reconocimiento, si bien tampoco ha sido lo que me esperaba, o no he conseguido sacarle toda la miga. La sensación final que me dejó fue agridulce, como si hubiese pasado de puntillas sobre las hojas de este libro y, al mismo tiempo, hay partes que recuerdo nítidas como si lo hubiera terminado ayer mismo. Juzguen y vean.


4 de marzo de 2022

" H DE HALCÓN" (Helen Macdonald)

Con todos los premios que tiene este libro (Best seller del NY times, Premio Samuel Johnson al mejor libro de No Ficción, Premio Costa al mejor libro del año) no sé cómo no había reparado antes en él. "H de Halcón" de Helen Macdonald es, cuanto menos, un libro que no deja indiferente. Escrito originalmente en inglés,  a España llegó en 2015 de la mano de Ático de los libros.



Cambridge. Tras el fallecimiento del padre de Helen decide comprar y adiestrar un azor, un ave letal.  Se vuelca en la cetrería hasta el punto de convertirse en su obsesión y por ende, en adicción. El mundo de las aves es el refugio donde guarecerse del dolor. La autora se apoya en la obra de T. H. White, compartiendo múltiples referencias bibliográficas, buscando refugio en ellas para así escapar del sufrimiento; casi se podría decir que  se establece un paralelismo entre la vida de  White y la de Macdonald. Está compuesta de dos partes, la primera se posiciona más en el dolor candente provocado por la muerte, la ausencia, el vacío, enfocado desde la ira y la negación; en la segunda, tenemos a una Helen más madura, desde un prisma más sereno, establecido, y que lucha por su crecimiento interior.

El tono es gris, melancólico, y la narración muy bella. Yo no no he conseguido conectar del todo con esta historia, porque prevalecen todas esas referencias a cetrería (halcones, azores, urogallos, entre otros) que la exposición de emociones y sensaciones, que personalmente creo se queda en una parte demudada, silenciosa, como si vulgarmente dijéramos se viera la ausencia "desde la barrera".  Buscaba una lectura sobre duelo con un trasfondo aviar y me he topado con una obra que habla en un 90% de cetrería, una temática que no me interesa en absoluto y que me ha llegado a aburrir bastante, y el restante de alusiones a la memoria familiar, a volver a esos momentos compartidos con el padre que ya no está.

" El azor era un fuego que consumía mis penas. En él no cabían ni arrepentimiento ni duelo. Ni pasado ni futuro. Vivía solo en el presente, y ese era mi refugio. Huía de la muerte sobre sus alas rayadas y batientes. Pero había olvidado que el acertijo que era la muerte estaba también inmerso en el azor, y que yo estaba inmersa en él".


A caballo entre el ensayo y la novela, la mayor parte de la narración se centra, como decía, en las publicaciones de T.H. White,  resultando densa, extensa y del todo innecesaria. Qué poco se habla de emociones enterradas, aunque lo hace, sí, en una proporción ínfima. Esos sentimientos se describen con maestría, de forma sincera. Cuando se desnuda se deja atravesar por el dolor y comparte con el lector todo ese cúmulo de palabras que se le agolpan en la garganta, aunque pocas veces se lo permite, como si ese océano estuviera demasiado congelado como para acercarse siquiera a mirar.

Por ser una obra personal, de no ficción, entiendo la necesidad de la autora de plasmar todo esto en papel, sin embargo, yo no he conseguido apenas empatizar con el personaje a pesar de comprender el sentimiento de abandono, latente desde el principio.  Ese duelo casi patológico que viene de no tratarse ni con la madre ni con un profesional de la salud mental, algo taaaan necesario, que respeto pero no comparto, y esa necesidad de huir del dolor que nunca funciona, apenas se nombra en este relato. Los recuerdos siempre encuentran una rendija por donde colarse y arrasar todo a su paso, pasen los años que pasen, pero Macdonald no se da espacio para cerrar la cicatriz. 


"He aquí una palabra. Duelo. O doliente. La palabra inglesa para duelo, bereavement, procede del inglés medieval bereafian, que significa <desposeer de algo, arrebatar, aprehender, robar>. Robado. Arrebatado. Todo el mundo lo sufre. Pero lo sientes sola. Por mucho que lo intentes, no puedes compartir la conmoción de la pérdida".


Iba con unas expectativas altísimas por recomendación y, si bien reconozco la originalidad de la obra, en conjunto me ha dejado un tanto fría. Me ha pesado más la parte que no me interesaba; de hecho, me he saltado párrafos y párrafos buscando terminar la lectura cuanto antes. Es cierto que no me había topado hasta el momento con un libro que se inmiscuyera en el universo de la cetrería pero lo que esperaba era que ahondase más en la descripción de emociones. En definitiva, ni blanco ni negro.