Mostrando entradas con la etiqueta distopía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta distopía. Mostrar todas las entradas

5 de mayo de 2020

" MATAR A UN RUISEÑOR" (HARPER LEE)

      
- Las cosas del mundo aún no lo han corrompido del todo. Deja que se haga un poco mayor y ya no sentirá asco ni llorará. 
- ¿Llorar por qué, señor Raymond?
- Llorar por el infierno puro y duro en que unas personas hunden a otras.... sin detenerse a pensarlo siquiera. Llorar por el infierno en que los hombres blancos hunden a los de color, sin pensar que también son personas. 
 

    Se ha hablado muchísimo sobre "Matar a un ruiseñor", el bestseller con que Harper Lee ganó el Pulitzer en 1961 y que fue llevada a la gran pantalla un año después. Hoy os hablo de este clásico del siglo XX.

    Nos encontramos en Maycomb (Alabama) en los años 30 y lo hacemos de la mano de Jean Louis Finch "Scout", una niña de ocho años, idealista e impulsiva, dotada de un lenguaje un tanto soez , que será nuestra narradora. Le cuesta no meterse en peleas y siempre es por defender su propia justicia, además de algunas travesuras inherentes a su edad. Su hermano Jem y su amigo -y futuro novio- Dill son inseparables. Se ha acusado a Tom Robinson, un hombre de color, de violar a Mayela Ewell, una mujer de 19 años. Su padre -Atticus- es el abogado que le defiende, y esto supondrá un gran rechazo y sorpresa entre la población del condado ya que sus gentes se rigen por prejuicios raciales y un estricto y rígido vínculo familiar. El sistema judicial de la época beneficiaba siempre al "blanco".

Aunque no había sido mi intención aprender a leer, lo cierto era que sabía hacerlo desde siempre, como atarme los cordones de los zapatos. No conseguía recordar el momento en que las líneas que Atticus reseguía con el dedo se conviertieron en palabras; sólo sabía que las veía siempre que, por las noches, trepaba al regazo de Atticus mientras éste escuchaba el informativo... Hasta que temí perderlo, jamás me cautivó el leer. A uno no le cautiva el respirar.
    
     Nada se sabe de su madre excepto que murió. Conviven con su padre, al que siempre llaman por su nombre, y con Calpurnia, su cocinera, quien además tome la función de crianza y guía, especialmente con Scout, ya que no es femenina en absoluto y en aquellos años debía convertirse en una dama. Es por ello que su tía Alexandra se instala durante una temporada en su casa, intentando darle un giro a la actitud de sus sobrinos a quienes considera literalmente asalvajados. También su tío Jack les visita y les regala unos rifles de aire comprimido, les enseña a disparar y descubren que su padre era un genio en la materia, y les permite hacerlo pero con una norma: les prohíble matar a un ruiseñor.



    Yo esperaba una inmersión en una narrativa consistente y áspera respecto a las personas de color, y aunque sí es una obra reflexiva y que, quizá sin querer pretenderlo o quizá sí hace sufrir por la injusticia, dista mucho de ser el argumento central del libro (bajo mi criterio). La autora no comienza a centrarse en ella hasta pasada la mitad del libro, y lo que nos ofrece es una cotidianidad de estos dos hermanos que se manejan entre dos aguas: la que marca la sociedad y la que su padre les muestra. Podría decirse que es una novela distópica, sin duda, pero creo que también es mucho más. Me gusta la educación que ofrece Atticus a sus hijos y me resultan entrañables. 

Hay una clase de hombres a los que conviene pegarles un tiro antes de darles los buenos días. Y aun así no valen el precio de la bala.

    Como indica la primera página de esta edición, la autora nació en Alabama y vivió un conflicto racista que conmovió el país y le inspiró a escribir esta historia, y probablemente por ello se centre en remarcar la incidencia que tiene la justicia (e injusticia) en unos niños, siendo un fiel reflejo de lo que atesora en su memoria. Y siguiendo el hilo de la edición, el ejemplar que yo tengo es Ediciones B Maxi, que no me ha convencido por los fallos de impresión de las primeras hojas y por varias erratas. Aprovecho para hacer un llamamiento nuevamente a los departamentos de corrección de las editoriales. Revisad, muchas gracias.

    En definitiva, una novela que aunque a priori no cumplía mis expectativas, ha resultado ser estupenda y merece la pena descubrir si no lo habéis hecho todavía.

9 de octubre de 2019

" EN EL JARDÍN DEL OGRO " (Leila Slimani)

octubre 09, 2019 30

Me hice con la nueva obra de Leila Slimani como en un absoluto caso de serendipia. Ojeaba otros títulos con argumentos un tanto dispares pero ese cuello sugerente de la portada captó mi atención (sí, llamadme superficial.) No había leído previamente nada de la autora ya que hubo mucha disparidad de opiniones con "Canción dulce" y aún no me ha animado a descubrirla. Nuevamente bajo el sello editorial de Cabaret Voltaire, hoy os traigo mis impresiones sobre " En el jardín del ogro ".




En primer lugar, he de decir que la mitad de la sinopsis resta mucho peso al argumento de este libro. Lo impactante no es que la protagonista, Adèle, tenga una vida aparentemente común y alcanzable; casada con su marido, Richard, que es médico, y con quien comparte un hijo, Lucien, de tres añitos. Lo interesante es que a pesar de ese día a día tan común y esa apariencia tan cotidiana se esconde una verdadera adicta sexual. Adèle se siente esclavizada por su apetito voraz de piel, llegando a rozar lo insano, lo depravado, y las terribles consecuencias a las que tiene que hacer frente después.

"Cuando los hombres hacen el amor, se miran el pene. Se apoyan en sus brazos, se asoman y observan como penetra en la mujer. Se aseguran de que funciona. Durante unos segundos, aprecian ese vaivén, se alegran quizá de ese mecanismo tan sencillo y eficaz. Adèle sabe también que esa autocontemplación, ese regreso a uno mismo, implica cierta forma de excitación. Y que no solo observan su propio sexo, sino también el de ella."

Esta novela distópica propone al lector un viaje a la oscuridad y la intimidad de una mujer que ni siquiera se plantea poner freno a su conducta, a pesar del apoyo incondicional de su amiga, la única conocedora de sus conquistas y que muchas veces utiliza sólo como tapadera.

Me ha gustado el planteamiento de Slimani, no para juzgar si Adèle actúa de un modo correcto o no, sino porque el sexo continúa siendo un tabú y no es en absoluto una novela irrespetuosa o fuera de contexto; al contrario, se expone de una manera muy natural. Es más, que una periodista, esposa y madre tenga una patología tan señalada, me parece un tema a desarrollar más y me hubiese gustado que la autora se recrease más o hubiese sido más extensa en cuanto a lo sexual, que es para mí el epicentro del libro. Si quitásemos eso, sería una novelita coral sin mayor atractivo. 

"No traicionas a quien te ha perdonado."

En cualquier caso, no quiero destripar más la línea argumental porque os fastidiaría su lectura. Me gustaría conocer vuestra opinión si lo habéis leído.