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27 de mayo de 2021

" MURO FANTASMA " (Sarah Moss)

A "Muro Fantasma" llegué por una recomendación. Sexto Piso es una editorial que no suele fallarme así que me lancé a la piscina con esta nueva obra de la escocesa Sarah Moss. Os cuento un poquito más.

Querían matarme al atardecer. Querían hacerme caminar campo a través hasta el páramo al son de los tambores y el cántico bajo, atarme de pies y manos, ponerme una soga al cuello que pudiera apretarse y soltarse mientras los aceros y las rocas me mantenían vacilando entre la vida y la muerte.



Comenzamos con Silvie, una chica de 17 años que, siguiendo la afición de su padre a la Edad del Hierro, vive como lo hacían los antiguos britanos (en una cabaña, recolectando comestibles, vistiendo con túnicas, etc). También como morían algunas mujeres, maniatadas, ahogadas, o víctimas de rituales macabros dentro de su propia tribu. Ella participa en algo organizado por un profesor de arqueología para mostrárselo a sus estudiantes (Molly, Dan y Pete), y es entonces cuando ella comprueba que su padre está tan obsesionado con el tema que pone en peligro al grupo y a ella misma. Su relación con él está basada en el miedo por su autoridad férrea y unas formas digamos muy cuestionables respecto a su educación; sin embargo, esa experiencia es clave para modificar patrones y conductas.

Los hijos no eran dueños de sus cuerpos: estábamos todas acostumbradas a que nuestros tíos nos metieran mano a la mínima ocasión y a que nuestras madres lucieran en sus piernas magulladas el amor que se les prodigaba.


Muro Fantasma comienza muy fuerte y por ello yo me había hecho una idea equivocada con esta historia y aun así, el libro no me ha decepcionado en absoluto. Estamos ante una novela muy poderosa que engloba a la perfección el retrato psicológico con la ficción e incluso la distopía. Un libro breve, no alcanza las 150 páginas, pero con el que se sufre en cada una de ellas. Una trama desgarradora, un argumento gélido, un relato sobrecogedor que hace que quieras leer más y más.


La vida entera, pensé, consiste en hacer daño: vivimos matando, como si hubiera algún ser cuyo caso no fuera ese.


Sin lugar a dudas, os recomiendo que os adentréis en este novelón del que no quiero explicar más, sino que os lo dejo a vuestro uso y disfrute.


19 de enero de 2021

" CASAS VACÍAS " (Brenda Navarro)



Hay sinopsis que atraen desde el momento de la publicación; maternidad, desaparición hijo, secuestro... Bastaron estos tres términos para decidir que quería leer "Casas Vacías" de la mexicana Brenda Navarro, editado por Sexto Piso. Sigo entonces mi protocolo, que es leer la primera página, y si me convence, ¡a la saca! Creo que no tiene desperdicio alguno:

Daniel desapareció tres meses, dos días, ocho horas después de su cumpleaños. Tenía tres años. Era mi hijo. La última vez que lo vi estaba entre el subibaja y la resbaladilla del parque al que lo llevaba por las tardes. No recuerdo más. O sí; estaba triste porque Vladimir me avisaba que se iba porque no quería abaratar todo. Abaratar todo, como cuando algo que vale mucho se vende por dos pesos. Ésa era yo cuando perdí a mi hijo, la que de vez en cuando, entre un conjunto de semanas y otro, se despedía de un amante esquivo que le ofrecía gangas sexuales como si fueran regalos porque él necesitaba aligerar su marcha. La compradora estafada. La estafa de madre. La que no vio. 


Por norma general, partimos de la perspectiva de la maternidad siempre desde la felicidad, pero no para todas las madres sucede así. En ocasiones, también la maternidad real es la que proviene de la tristeza, de las sombras, de la más asboluta oscuridad. Esto es lo que vive nuestra primera protagonista, mamá de Daniel, un niño autista que desaparece en el parque donde estaba jugando. La apatía y la culpabilidad se instala en esta madre desangelada que converge con la ausencia de su hijo, con el vacío absoluto, con el desgarro provocado por la incertidumbre de no saber dónde se halla ese ser que es su vida, que además no habla ni sabe ir al cuarto de baño sólo. Se martiriza con cuestiones que no puede resolver, por qué no estuvo pendiente de él en todo momento, qué sucedió, dónde estará.... Se aísla en su hogar y vuelca su frustración en Fran, el padre de Daniel; en Nagore, su hija, especialmente desde el odio más profundo y monstruoso que crece en su interior; y en Vladimir, un hombre que la lleva de cabeza. El cocktail de todo ello sumado a la más franca desesperación convierte a esta mujer en una bomba de relojería. La ira y la melancolía se dan de la mano constantemente.

Todos, todos incluidos, parloteaban y se oían a sí mismos mientras nosotras mirábamos confundidas e impávidas, porque eso era lo que había que hacer: ser las casas vacías para albergar la vida o la muerte, pero al fin y al cabo, vacías. 

 

Entonces la autora nos presenta a Nel, aquella otra mujer, obsesionada con ser madre sin llegar a conseguir tener un hijo propio en brazos, que sufre una relación tóxica y agresiva con Rafael en la que ambos se consienten todo; uno por tener sexo a demanda, otra por quedarse embarazada. Su hermano desapareció, de su padre no tiene noticias, y con su madre se mueve en una base de odio, ni siquiera respeto. De esta base de soledad e inestabilidad psíquica,  del desequilibrio máximo,  surge el momento en que se enamora de Leonel a primera vista, un niño precioso, y comienza a seguir a su madre, a determinar los horarios en que acuden al parque, y un día, se lo lleva para cuidarlo como propio.



Navarro perfila con pluma certera a cada uno de los personajes, los expone en esta novela intimista cargada de tintes distópicos en que el lector sufre y cuestiona las decisiones y acciones de ambas madres. Ambas historias, que se suceden en México y España, y sus protagonistas me han satisfecho totalmente, aunque una me ha convencido menos que otra.  Quizá sea que a nivel narrativo ha habido una parte que me ha saturado, aunque el balance general es positivo. Me ha faltado más de Nagore, o me hubiese encantado descubrir más de este personaje que permanece en segundo plano y tiene tantísimo que aportar.

En resumen, y exceptuando estas puntualizaciones, el relato es fiel tanto a su crudeza como al amor incondicional  que se instala en una mujer desde el mismo momento en que se convierte en madre.


¿Qué es un hogar y de qué se conforma? ¿En dónde empezamos a ser padres e hijos? (...) ¿En dónde empieza el hogar y qué lo conforma?