"ME LLAMO LUCY BARTON" (Elizabeth Strout)
buscandomiequilibrio
febrero 11, 2017
29
La novela que traigo hoy ya es muy conocida por todos, por estar en el candelero literario. Esta es "Me llamo Lucy Barton", de la escritora Elizabeth Strout, con el sello de Duomo Ediciones.
He de reconocer que estaba puesta en preaviso de que no me iba a gustar. Una que es cabezona o la curiosidad le mata a ella, y no al gato, y sumado a la entrevista a la autora en el programa Página 2, que me rechifla, hizo que finalmente me animara a su lectura.
Nos encontramos con una novela de poco más de doscientas páginas, acontecida durante cinco días y cinco noches en un hospital de Manhattan. Dos protagonistas forman parte de este argumento; Lucy, una mujer casada, madre de dos hijas, que se encuentra hospitalizada; y su madre, una mujer singular y parca en palabras, que decide acompañar a su hija durante su estancia en el hospital.
Madre e hija hace muchos años que no se ven, a tenor de alguna llamada teléfonica muy aislada a lo largo de todo ese tiempo. Presentes están los recuerdos de ambas, la infancia de Lucy, el punto de vista de una y de otra. La preocupación de Lucy por sus hijas, la falta de apoyo por parte de su marido, sus temores, sus hobbies, su amor por la literatura, se irán narrando de forma breve y no muy detallada.
Por norma general una relación maternofilial conlleva un sentimiento de unión y amor puro y nítido. Era mi expectativa cara a estas páginas, encontrar emoción, a pesar de que esa relación fuera nefasta. Hablamos de una novela que destaca por los silencios, por las posibles reflexiones que aporten a posteriori. Y es lo que realmente no he conseguido entender. Una historia que me ha parecido lineal, sin sobresaltos, un tanto anodina y carente de lo que me hubiera gustado sentir, convirtiéndola en una lectura irrelevante para mí, que me ha hecho estar incómoda.
Insisto, quizá yo no haya sabido apreciarla, impulsado seguramente por el lazo tan fuerte que considero existente entre una madre y su hija, y a la contra, de una hija para con su madre. Esperaba haber sentido en mi piel calambres al leer a ambas, llorar de pena, empatizar con una o con la otra, sufrir crudeza, miedo, comprenderlas, vivirlas. Me hubiera satisfecho por parte de Strout unas letras que ahondaran más en el alma.
No ha sido así, no me ha aportado nada. Puede que incluso un giro al final del libro me hubiera provocado una valoración más favorable. Sin embargo, solo puedo catalogarla como sosa y no recomendarla.
Solo me alegro de haberla leído por saciar la curiosidad que me provocaban sus críticas, nada más.
He de reconocer que estaba puesta en preaviso de que no me iba a gustar. Una que es cabezona o la curiosidad le mata a ella, y no al gato, y sumado a la entrevista a la autora en el programa Página 2, que me rechifla, hizo que finalmente me animara a su lectura.
Nos encontramos con una novela de poco más de doscientas páginas, acontecida durante cinco días y cinco noches en un hospital de Manhattan. Dos protagonistas forman parte de este argumento; Lucy, una mujer casada, madre de dos hijas, que se encuentra hospitalizada; y su madre, una mujer singular y parca en palabras, que decide acompañar a su hija durante su estancia en el hospital.Madre e hija hace muchos años que no se ven, a tenor de alguna llamada teléfonica muy aislada a lo largo de todo ese tiempo. Presentes están los recuerdos de ambas, la infancia de Lucy, el punto de vista de una y de otra. La preocupación de Lucy por sus hijas, la falta de apoyo por parte de su marido, sus temores, sus hobbies, su amor por la literatura, se irán narrando de forma breve y no muy detallada.
Por norma general una relación maternofilial conlleva un sentimiento de unión y amor puro y nítido. Era mi expectativa cara a estas páginas, encontrar emoción, a pesar de que esa relación fuera nefasta. Hablamos de una novela que destaca por los silencios, por las posibles reflexiones que aporten a posteriori. Y es lo que realmente no he conseguido entender. Una historia que me ha parecido lineal, sin sobresaltos, un tanto anodina y carente de lo que me hubiera gustado sentir, convirtiéndola en una lectura irrelevante para mí, que me ha hecho estar incómoda.
Insisto, quizá yo no haya sabido apreciarla, impulsado seguramente por el lazo tan fuerte que considero existente entre una madre y su hija, y a la contra, de una hija para con su madre. Esperaba haber sentido en mi piel calambres al leer a ambas, llorar de pena, empatizar con una o con la otra, sufrir crudeza, miedo, comprenderlas, vivirlas. Me hubiera satisfecho por parte de Strout unas letras que ahondaran más en el alma.
No ha sido así, no me ha aportado nada. Puede que incluso un giro al final del libro me hubiera provocado una valoración más favorable. Sin embargo, solo puedo catalogarla como sosa y no recomendarla.
Solo me alegro de haberla leído por saciar la curiosidad que me provocaban sus críticas, nada más.








