16 de junio de 2020

"AQUELLA VEZ EN BERLÍN" (María José Moreno)


"Aquella vez en Berlín" es la nueva obra de María José Moreno, publicada nuevamente con Versátil. Me adentré en la obra de la autora con "La caricia de Tánatos", un thriller psicológico, mientras que el título del que hoy hablamos navega en lo intimista. Estas son mis impresiones.




Comenzamos en Londres. Richard Leinz es un arquitecto alemán que está hospitalizado. Marie regresa para verlo tras el aviso de Thomas (su secretario) para explicarle que está en una situación crítica. Llevan quince años sin verse, desde aquella vez en Berlín.... Aquella vez en que Marie y Richard se despidieron de manera improvisada. Poco a poco, y a lo largo de dos hilos que se suceden en el mismo tiempo cronológico, vamos descubriendo secretos. Uno de ellos nos cuenta qué tenía el dossier que el Señor Parker entregó a Richard, cambiándolo todo. 

Dicen que al acercarte al final de la vida pierdes la perspectiva del futuro; de ese modo, la incertidumbre provocada por ese vacío existencial hace que el pasado regrese para apropiarse del presente hasta confundirse con él. Yo que siempre había vivido anclado en el ahora, a pesar de que en ocasiones fuera oscuro, lacerante y desolador, me sentía amenazado por una fuerza desconocida que me urgía, sin sentido ni razón, a desenterrar unos hechos sepultados en las mazmorras de mi cerebro y que por nada ni nadie me hubiera gustado recuperar.

Hacemos un viaje al pasado donde Thomas siempre está presente, con esa lealtad férrea que le caracteriza desde que Richard y Beth -la mujer fallecida de éste- le acogieran muchos años atrás, dándole una nueva ocupación y especialmente un nuevo rumbo vital.  Tras tantos años acompañando al arquitecto Thomas se siente desubicado y roto por dentro. Con Marie ahora en Londres también echan un vistazo a aquel Berlín un tanto desdibujado y ponen las cartas sobre la mesa, mostrando quizá lo que ambos pudieran sospechar del otro y quedara enterrado por el silencio, por la decadencia de los años. Marie también es una superviviente de sus propias cicatrices.

Como decía, a saltos volveremos a ese Berlín de la II Guerra Mundial donde reside el núcleo central del libro. Londres, Berlín y España, con una Málaga que nos mostrará Lisa, una chica de infancia turbulenta que recalará en Londres buscando un futuro, acogida por su amiga Susan. No sólo encontrará un nuevo enfoque en su vida sino que hallará también un secreto que le haga virar.

¿Qué sucedió en Berlín?


Os recomiendo adentraros en estas páginas y dejaros llevar por esta novela que nuevamente tiene un estupendo perfil psicológico de los personajes, fiel reflejo de la comodidad de Moreno en el campo de la psicología. Me ha entusiasmado Thomas y me he identificado con Marie, quizá incluso he llegado a sentir empatía por un Richard que también lleva su mochila emocional completa. El puzzle encaja a la perfección y como resultado general nos deja un libro muy entretenido y ameno. No lo perdáis de vista.

Regresar al pasado sabiendo que no puedes cambiar nada de lo que has hecho es un enorme sacrificio.

 



23 de mayo de 2020

PSEUDOSONETO DEL OLVIDO.

cicatrices el dulce néctar de las cicatrices alejandro revuelta


La fuerza que tiene la literatura es asombrosa.  Hace dos años os hablaba de El dulce néctar de las cicatrices, la segunda obra de Alejandro Revuelta, que acabo de releer y me ha re-enamorado. Me fascina lo que una obra nos ofrece en una segunda vuelta, quizá tercera o décima, y en cada ocasión el resultado es más sublime.

Llevo ausente varias semanas en el blog, tanto o más que en las redes, quizá justamente por las cicatrices  y una herida abierta y sangrante que lleva un proceso de cicatrización mucho más lento. Hoy me ha apetecido compartir este poema que habla de olvido, maravilloso y atinado con que quizá algunos os sintáis identificados. 


PSEUDOSONETO DEL OLVIDO 

" El olvido son los grises soleados,
el onanismo que termina en llanto,
el suspiro que sigue al <te quiero>
cuando las cosas no son lo que eran.

Olvido es el silencio que desgarra,
el ruido que se dice callando,
el vacío que precede a la rabia
cuando dejan de latir los pentagramas.

Olvido es el tufillo a uno mismo
que derrumba habitaciones vacías,
deslumbrarse por la oscuridad del sol.

Olvidar es comprender sin titubeos
que el amor es como las flores:
si lo riegas en exceso ... también muere."


No os lo perdáis con las vivas voces del autor junto a Carlos Salem . No tiene desperdicio.



Buenas tardes y buena suerte.

5 de mayo de 2020

" MATAR A UN RUISEÑOR" (HARPER LEE)

      
- Las cosas del mundo aún no lo han corrompido del todo. Deja que se haga un poco mayor y ya no sentirá asco ni llorará. 
- ¿Llorar por qué, señor Raymond?
- Llorar por el infierno puro y duro en que unas personas hunden a otras.... sin detenerse a pensarlo siquiera. Llorar por el infierno en que los hombres blancos hunden a los de color, sin pensar que también son personas. 
 

    Se ha hablado muchísimo sobre "Matar a un ruiseñor", el bestseller con que Harper Lee ganó el Pulitzer en 1961 y que fue llevada a la gran pantalla un año después. Hoy os hablo de este clásico del siglo XX.

    Nos encontramos en Maycomb (Alabama) en los años 30 y lo hacemos de la mano de Jean Louis Finch "Scout", una niña de ocho años, idealista e impulsiva, dotada de un lenguaje un tanto soez , que será nuestra narradora. Le cuesta no meterse en peleas y siempre es por defender su propia justicia, además de algunas travesuras inherentes a su edad. Su hermano Jem y su amigo -y futuro novio- Dill son inseparables. Se ha acusado a Tom Robinson, un hombre de color, de violar a Mayela Ewell, una mujer de 19 años. Su padre -Atticus- es el abogado que le defiende, y esto supondrá un gran rechazo y sorpresa entre la población del condado ya que sus gentes se rigen por prejuicios raciales y un estricto y rígido vínculo familiar. El sistema judicial de la época beneficiaba siempre al "blanco".

Aunque no había sido mi intención aprender a leer, lo cierto era que sabía hacerlo desde siempre, como atarme los cordones de los zapatos. No conseguía recordar el momento en que las líneas que Atticus reseguía con el dedo se conviertieron en palabras; sólo sabía que las veía siempre que, por las noches, trepaba al regazo de Atticus mientras éste escuchaba el informativo... Hasta que temí perderlo, jamás me cautivó el leer. A uno no le cautiva el respirar.
    
     Nada se sabe de su madre excepto que murió. Conviven con su padre, al que siempre llaman por su nombre, y con Calpurnia, su cocinera, quien además tome la función de crianza y guía, especialmente con Scout, ya que no es femenina en absoluto y en aquellos años debía convertirse en una dama. Es por ello que su tía Alexandra se instala durante una temporada en su casa, intentando darle un giro a la actitud de sus sobrinos a quienes considera literalmente asalvajados. También su tío Jack les visita y les regala unos rifles de aire comprimido, les enseña a disparar y descubren que su padre era un genio en la materia, y les permite hacerlo pero con una norma: les prohíble matar a un ruiseñor.



    Yo esperaba una inmersión en una narrativa consistente y áspera respecto a las personas de color, y aunque sí es una obra reflexiva y que, quizá sin querer pretenderlo o quizá sí hace sufrir por la injusticia, dista mucho de ser el argumento central del libro (bajo mi criterio). La autora no comienza a centrarse en ella hasta pasada la mitad del libro, y lo que nos ofrece es una cotidianidad de estos dos hermanos que se manejan entre dos aguas: la que marca la sociedad y la que su padre les muestra. Podría decirse que es una novela distópica, sin duda, pero creo que también es mucho más. Me gusta la educación que ofrece Atticus a sus hijos y me resultan entrañables. 

Hay una clase de hombres a los que conviene pegarles un tiro antes de darles los buenos días. Y aun así no valen el precio de la bala.

    Como indica la primera página de esta edición, la autora nació en Alabama y vivió un conflicto racista que conmovió el país y le inspiró a escribir esta historia, y probablemente por ello se centre en remarcar la incidencia que tiene la justicia (e injusticia) en unos niños, siendo un fiel reflejo de lo que atesora en su memoria. Y siguiendo el hilo de la edición, el ejemplar que yo tengo es Ediciones B Maxi, que no me ha convencido por los fallos de impresión de las primeras hojas y por varias erratas. Aprovecho para hacer un llamamiento nuevamente a los departamentos de corrección de las editoriales. Revisad, muchas gracias.

    En definitiva, una novela que aunque a priori no cumplía mis expectativas, ha resultado ser estupenda y merece la pena descubrir si no lo habéis hecho todavía.

28 de abril de 2020

" LA LIBRERÍA DEL SEÑOR LIVINGSTONE " (Mónica Gutiérrez Artero)


Podría decirse que prácticamente cualquier libro tiene un momento y un lugar para un lector, y es que incluso aunque tengas un género literario por excelencia, a veces asomar la cabeza a otros estilos puede conllevar a una lectura placentera. A pesar de que no me  apasiona el feelgood, cuando me acerco a la obra de Mónica Gutiérrez (@serendipia) me siento como en casa. Hoy os hablo de "La librería del Señor Livingstone", así que tomad asiento.



Comenzamos con Agnes Martí, una joven barcelonesa, licenciada en arqueología, que se traslada a Londres buscando nuevas metas. Bastante desanimada por no encontrar trabajo y sentirse fuera de lugar, y siguiendo una recomendación, acude un día al Barrio del Temple y se topa con "Moonlight Books", una curiosa librería que le cautiva. Su propietario, Edward Livingstone, es un excéntrico personaje que casualmente busca personal para cubrir unas cuantas horas en su librería. Y es allí donde Agnes comienza a sentirse cómoda, acogida por la calidez de ese lugar sagrado, entre clásicos, bizcocho y té, y con unos personajes dispares pero muy unidos. Tenemos por un lado al joven Oliver Twist, un niño muy espabilado y cariñoso que se convertirá en su ojito derecho; Sioban, la pareja de Edward, editora de profesión y con un carácter muy divertido; John Lockwood, quien será la guinda del pastel.....

" - No encuentro mi lugar en el mundo, como si fuese un astronauta en el universo con muchas ganas de volver a casa.
- Entonces no me preocuparía.
- ¿Por qué no?
- Porque siempre aparece alguien que te quiere para llevarte de vuelta a casa. "

Cada personaje aporta algo esencial a este lugar, a esta librería que es extraordinaria y que se construye no solo de libros sino de la calidad humana de quienes la habitan: dueño, empleada, clientes.... Pero si hay alguien que enamora es el Señor Livingstone con su vocación y pasión, con sus conocimientos literarios, porque cada momento es adecuado para citar a algún gran escritor, Shakespeare entre otros, aunque hay referencias y guiños a muchísimos más autores.

Los habitantes de Moonlight Books son entrañables, pero no es lo único fascinante. ¿A qué lector no le engatusa lo metaliterario? Es tan sencillo dejarse llevar por la imaginación y volar con (y entre) libros.... Y creo que la autora consigue una novela super entretenida, que se lee en un suspiro y que envuelve al lector desde la primera página. 

En definitiva, un argumento sencillo con una trama muy bien encajada y que hace que el lector se sienta a refugio y se adentre en algo mágico entre sus páginas. Una novela cálida y confortable, con tintes nostálgicos que deja un buen sabor de boca, como un beso.

" Existen besos capaces de detener el mundo. Paralizan el aire alrededor, congelan el tiempo y dejan en suspenso el pensamiento. La vida misma se mantiene quieta, temerosa de romper con su aliento el hechizo de tan extraordinario encuentro. Solo los niños que alguna vez aplaudieron fuerte porque creían en las hadas pueden entender de adulto que existan besos así, capaces de detener el tiempo."