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10 de marzo de 2016

"LA SONRISA DEL MELÓN" (Carlos del B. Iglesias)



En primer lugar y para quien no lo conozca, hoy os traigo "La sonrisa del melón", el primer "hijo" de Carlos, un chico vallisoletano también propietario del blog Mis medias mentiras.

En ella encontraremos a Alex Ford, un asesino a sueldo, escritor, buscavidas...., resumiendo, un superviviente, divertido, y muy mujeriego, que basándose en sus propios principios, irá desempeñando su trabajo con mucha picardía y eficiencia. Convive con un matrimonio nigeriano, tiene una relación cordial con ellos, principalmente con la mujer, aunque desconocen la profesión  de nuestro individuo. Alex también tiene un grupo de amigos chinos  con quien su amistad es muy estrecha, de hecho, a lo largo de la novela se ayudarán mutuamente. Sobra decir que con la mujer del chino también se lleva muy bien. Y es que una de las características más significativas que tiene nuestro "aniquilador" es una extensa y creciente vida sexual, de lo más variopinta. Digamos que el amor no entra en sus planes, hasta que conoce a Mar, una niña rica con quien se comunica vía Internet, de difícil acceso por su posición social, que hará tambalear un poquito su mundo. Justamente sea ella quien se encargue de editar su libro, gracias a la empresa editorial de su padre, un hombre que también tiene un peso importante tanto en la vida de su hija como en la de este nuevo escritor.

Entre referencias musicales y literarias, borracheras y romances encontraremos a un chico mucho más cotidiano que lo que a primera vista pueda parecer. No es un asesino al uso, solo una persona fría y calculadora, sino que también tiene su corazón, su moralidad y sus propios miedos y fantasmas. La amistad será también un valor muy inculcado a lo largo de la historia. Y el amor... será visible, le llevará de cabeza a nuestro "donjuan" y le provocará sensaciones olvidadas durante muchos años.

Desde un contenido humorístico enfocado primeramente al género masculino, también tendrá su reflexión y enseñanza para con el femenino, mostrando una perspectiva distinta a la que esperamos, y he ahí parte de la magia de este libro.

Otra parte que quiero destacar es la ironía latente, y es que no hay nada mejor que saber reírse de uno mismo. Con el mismo enfoque y entre risas y lamentos, seremos partícipes de una más que necesaria reivindicación política en nuestro país, un tema muy serio que nos será narrado entremezclado con las propias vivencias de Ford.

En resumen, una novela muy entretenida que se lee sin apenas darte cuenta. Reconozco que la portada es muy peculiar, ese medio melón tiene un significado concreto, que otro día preguntaremos a Carlos y lo comentaremos; y puntualizo que una de las partes que más me ha gustado es el final, un desenlace imprevisible con el que se cierra esta divertida novela.

No quiero revelaros más, os invito a que lo leáis como evasión entre lecturas densas, porque el humor es necesario, más si cabe en los tiempos que corren. Una buena amiga decía que toda broma tiene siempre su parte de verdad... y hasta ahí puedo leer.