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8 de mayo de 2018

" LOS DÍAS IGUALES DE CUANDO FUIMOS MALAS" (Inma López Silva)



Diecinueve son los días que me ha costado leer y asimilar esta novela. "Los días iguales de cuando fuimos malas" de la editorial Lumen, escrito por la gallega Inma López Silva. Para mí, y al contrario que muchos de vosotros, no ha sido una lectura de ritmo frenético, sino una novela intimista que he tenido que ir dosificando porque cada párrafo me calaba en los huesos. Comparto mi opinión:



Nos topamos con un montón de mujeres que están presas, y de quienes iremos conociendo su caso personal entremezclándose con los de las demás. 
Tenemos a Rebeca, una gitana desterrada por su familia en Vigo, ya que tras su boda --con solo catorce años-- da a a luz a un niño, no resultando exactamente como su gente pensaba. Y acabará convertida en Margot, prostituta, con una crudísima historia.
Seguimos con Valentina, arrestada en el aeropuerto por tráfico de drogas, quien se lamenta de no tener a su hijo Daniel junto a ella, y a quien la inocencia le juegue una horrible pasada. 
Contamos también con Sor Mercedes, una religiosa detenida con solo veinte años de edad, dueña de un pasado atípico y de una justicia propia completamente amoral para sus principios.
Y por último, Inma, quien tiene una voz especial a lo largo del libro, escritora, madre de una hija, que mantiene un hilo especial con la política.
Entre todas ellas también descubrimos a Laura, funcionaria de prisiones, ex bailarina y desligada de unos padres que no saben prácticamente nada de su vida.

Con todas ellas viviremos la monotonía de sus días iguales, uno tras otro, derrotadores y asfixiantes. Porque este no es un libro para juzgar, no está enfocado como clave de distopía, sino que es un escrito para conocer, únicamente, para averiguar los motivos que hacen que todas estas mujeres terminen en la cárcel. Es dura, es triste, crea empatía y parece una historia muy realista a pesar de estar novelada; se percibe un claro relato desde dentro, de vivencias verídicas.

"Hay penas que las mujeres siempre vivimos sentadas en el váter."

La narración es tan pulcra y acertada que una también se siente entre rejas. Como decía, no es una lectura voraz, sino que se va bebiendo a sorbos cortos, que no permite perder detalle. Es perturbadora hasta el punto de arañar el alma, porque esa mezcolanza de historias, recogida desde la perspectiva de Inma, la escritora, no da tregua. Es bastante hermética pero encuentra en la escritura su vía de expresión, relatando no solo su propia carga, sino también la de sus compañeras. Su personaje me ha encantado pero el que más me ha conmovido es el de Sor Mercedes, por su frialdad, su entereza y por ese perfil tan seguro y recto.

"Ahora tengo la suerte de saber a ciencia cierta que el tiempo siempre pasa. En realidad, aprendí por fin que todo pasa, como pasaron los días iguales en los que de verdad existía el peligro de que los relojes parasen solo para mí."

Me di cuenta que al terminar este libro no tuve una reflexión instantánea, al contrario, fui reposando cada capítulo, cada frase y cada coma, y le fui sacando la miga sin prisas. Me coincidió a su vez viendo de "Orange is the new black", serie que también se basa en una cárcel de mujeres, por lo que tuve durante estos casi veinte días la sensación de sentirme encarcelada. 

López Silva propone un viaje hacia lo mantenido en silencio por pudor, orgullo o vergüenza, así como por lo íntimo y pasional, y todo ello deriva en una apuesta segura a la lagrimilla tontorrona que sin querer aflora, porque es un libro con el que se sufre, pero que engloba belleza, pasión y respeto, por las mujeres, por los errores, por la vida; que no se lee sin respiro, pero que me ha gustado mucho.



"Aquellos veranos eran maravillosos, inmensos, interminables (...) Él fue como ese zapato que te hace daño pero sigues utilizando, y por eso te pones tiritas en el pie, sabiendo que las heridas se curarán en cuanto vuelva el tiempo de usar calcetines."